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viernes, 31 de mayo de 2013

David Bowie - The Next Day
























Han pasado ya 10 años desde que Bowie se alejara de los escenarios con “Reality” y su accidentado tour, tan accidentado que muchos seguimos temiendo no volver a ver de nuevo al Duque Blanco encima de un escenario. A falta de gira, el inglés nos ha amenizado el año con un sorpresivo comeback que nos trae su vigésimo cuarto disco de estudio bajo el brazo, el interesante e irregular “The Next Day”.

La nueva obra, que vuelve a contar con Tony Visconti en la producción, nos presenta a un Bowie clásico, maduro y templado, en la línea que apuntaban sus predecesores, los infravalorados “Hours”, “Heathen” y el regular “Reality”. El disco, oscuro y contenido, juega con la introspección y el paso del tiempo, obsesión personal del artista, consiguiendo un sonido pulido y elegante que crece con cada escucha. En el debe, el álbum alarga en exceso su minutaje, dejándonos claroscuros entre sus 14 cortes. Si bien la obra presenta momentos soberbios como la vibrante “Valentine’s Day”, la marcial “I’d Rather Be High”, la balada de libro que es “You Feel So Lonely You Could Die” o la abisal “Heat”, también abundan otros más grises como “Dirty Boys”, “Love Is Lost”, “Boss of Me” o “Dancing Out in Space”, que restan consistencia a un conjunto al que parece faltar un hilo conductor. Ciertamente, la terrible portada tampoco ayuda.

No cabe duda de que un retorno como el de David Bowie es una celebración en sí misma, y es un placer ver que, a sus 66 años, Bowie sigue demostrando una tensión compositiva y un hambre creativa encomiables. No es menos cierto que, pasada la efervescencia de la campaña mediática de apoyo al disco, “The Next Day” deja al oyente con ganas de más. Entre otras cosas, de una portada nueva. No debería ser tan difícil, ¿no?